Durante mucho tiempo creí que ser productiva significaba hacer muchas cosas a la vez. Pensaba que, si respondía correos mientras cocinaba, escuchaba un pódcast de crecimiento personal y contestaba mensajes de WhatsApp al mismo tiempo, era una adulta funcional. Pero la realidad era otra: llegaba al final del día agotada, con tareas a medias y con esa sensación incómoda de no haber hecho «suficiente».

La multitarea suena muy bien, pero nuestra mente no está hecha para repartir la atención en tantos pedazos. Aprender a hacer una cosa a la vez ha sido uno de los cambios más revolucionarios en mi manera de trabajar y de vivir. No fue fácil, porque estamos acostumbrados al ruido y a sentir que «hacer más» siempre es mejor. Pero poco a poco puse en práctica una regla sencilla: una tarea, un espacio, un momento.

A las mujeres se nos suele atribuir, entre otras cosas, una gran capacidad para hacer varias tareas al mismo tiempo. También se ha señalado que tendemos a terminar el día más agotadas que los hombres. ¿Estará relacionado? Quizá. Cuando hacemos demasiadas actividades a la vez, no estamos plenamente presentes. Se nos escapan detalles o no disfrutamos del todo de lo que hacemos.

Concentrarse resulta cada vez más difícil en un mundo que nos bombardea constantemente con información y estímulos. Por eso llega un momento en el que hay que parar, evaluar qué nos distrae y revisar nuestra lista de pendientes. A veces llenamos la agenda de cosas que no son urgentes; y, si solo la llenamos de urgencias, algo tampoco va bien. Necesitamos filtrar de manera consciente por nuestro propio bienestar.

Hoy he aprendido que descansar no es un lujo: es una necesidad. Hago pausas activas: camino cinco minutos después de pasar mucho tiempo frente al ordenador, me preparo un mate —los argentinos me entenderán— sin el móvil en la mano, o estiro los brazos y miro por la ventana. Parece poco, pero me devuelve la claridad mental.

Un ejemplo sencillo de volver al presente es silenciar las notificaciones al llegar a casa o al conducir. Además de evitar riesgos, nos ayuda a concentrarnos y a aprovechar mejor el tiempo.

Ser productiva no es hacer más, sino hacerlo mejor. Para eso necesito estar presente, respirar y recordarme que no tengo que demostrarle nada a nadie. Necesito vivir mi tiempo con intención.

Things that currently help me stay focused: a planner and a to-do list notebook. I got them at Target
Relaxing with my dog ​​on my lap after a long day.
El mito de la multitarea: aprender a hacer una cosa a la vez