No tienes que correr diez kilómetros para acompañar a alguien. A veces basta con estar.

Hace poco me desperté más temprano de lo que me gusta admitir para sostener un cartel y animar a una amiga que participaba en la carrera Cherry Blossom. No corrí ni me cansé físicamente, pero el corazón sí se me movió. Fue precioso ver cómo una sonrisa o unas palabras de ánimo podían cambiar la expresión de alguien en medio del agotamiento. Aquel día me recordó algo muy sencillo: estar presentes para los demás es un acto de amor poderoso.

Y no tiene por qué suceder siempre en grandes acontecimientos. Apoyar también puede ser enviar un «¿cómo estás?» en el momento oportuno, ayudar con una tarea, escuchar sin prisas o, sencillamente, aparecer sin que te lo hayan pedido.

Diversos estudios han relacionado la ayuda a otras personas con el bienestar tanto de quien recibe el gesto como de quien lo ofrece. El apoyo nos conecta, nos da un propósito y, muchas veces, mejora nuestro ánimo y nuestra salud mental. Incluso cuando sentimos que no podemos hacer gran cosa, estar presentes con intención puede ser suficiente. Es una idea que también recoge Harvard Health.

Formas sencillas y reales de acompañar a alguien

  • Preparar su comida o bebida favorita a una amistad que haya tenido un día difícil.
  • Compartir un recurso que pueda servirle para su trabajo, sus estudios o su salud.
  • Hacer un cartel de apoyo, aunque sea digital, para animar a alguien antes de un momento importante.
  • Cuidar de los hijos o de la mascota de quien necesite descansar o hacer un recado.
  • Enviar una nota de voz espontánea para recordarle a alguien cuánto lo aprecias.
  • Acompañarle a una cita médica, aunque solo sea para esperar a su lado en la sala de espera.
  • Escribir una carta o una nota de agradecimiento a alguien que te haya inspirado o ayudado.
  • Ofrecer tu tiempo o tus habilidades: revisar un currículum, corregir un texto o ayudar con una mudanza.

Apoyar a otros también es una forma de sanar. Cuando ayudo a alguien, devuelvo un poco del amor que otras personas han sembrado en mí. Es como si mi yo de hoy rindiera homenaje a quienes me sostuvieron en el pasado.

Y eso… eso tiene mucha fuerza.

Así que, si hoy no tienes energía para correr tu propia carrera, pero puedes caminar al lado de alguien, hazlo. Ese gesto, por pequeño que parezca, puede animarle a seguir adelante.

¿Y tú? ¿A quién podrías acompañar hoy?

Apoyar a otras personas también es una forma de sanar
Apoyar a otras personas también es una forma de sanar