Mudarte no es solo cambiar de país. Es cambiar de ritmo, de códigos, de formas de hablar, de cómo se hacen las cosas y —sin darte cuenta— hasta de cómo te miras a ti misma. En mi caso, Málaga ha sido un lugar hermoso para empezar de nuevo, pero también un lugar donde me he enfrentado a choques culturales que...
Después de vivir en tres países y enfrentar mudanzas, rutinas nuevas y despedidas, entendí que comenzar de nuevo también puede ser un acto de paz. Así fue mi llegada a Málaga, un capítulo que me devolvió equilibrio y propósito.



